Sobre la Orden
29 Bis Liberté Cherié
Introducción: durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de masones coincidió y se reconoció en una barraca de un campo de exterminio nazi. En uno de los contextos más horrorosos de la historia de la humanidad, un grupo de hermanos pudo encontrar un halo de luz.
“No Hay lugar para la Masonería en el estado Socialista”
Estas fueron las palabras de Hermann Göring hacia el año 1934 cuando fue nombrado ministro presidente “sin cartera” de la prominente Alemania Nacional Socialista. Debido a esta declaración, las grandes logias Alemanas cerraron sus puertas en 1935 y la gestapo confiscó todas sus pertenencias, incluyendo entre ellas la larga lista de los miembros activos hasta ese momento. Las herramientas, cuadros de dibujos, muebles, joyas y mobiliario fueron exhibidas en Múnich y Paris entre los años 1937 y 1942 en exhibiciones anti-masónicas. Un estimado de 65.000 Masones Alemanes fueron asesinados en el curso de la Guerra.
La Gestapo ingresó a Bélgica en Mayo de 1940 con una larga lista de 2000 masones Belgas notables, y arrasó sin piedad con la sede central del Gran Oriente de Bélgica. La caza de brujas comenzó y para el año 1941 bajo un decreto Nazi los miembros del Gran Oriente Belga, así como una considerable cantidad de intelectuales que se oponían a la ocupación Nazi, comenzaron a desaparecer en el misterio de la noche como si se hubiesen desvanecido en el aire. A este decreto se lo conoce como “El decreto de la Noche y la Niebla”
Los desaparecidos de la Noche y de la Niebla, eran llevados a los famosos y nefastos campos de concentración. Entre ellos, el campo de Esterwagen, el cual se hallaba al norte de Alemania en la Baja Sajonia. La mitad de los prisioneros del campo eran Criminales Alemanes, y la otra mitad, políticos incluyendo soldados, doctores, abogados, periodistas, curas, maestros, estudiantes, y otros intelectuales que representaban un peligro a la ideología Nacional Socialista. Su trabajo, era el de ordenar municiones y agrupar los componentes de Radio que eran utilizados en la guerra. A los presos, solo se les permitía salir de la barraca por media hora durante el día en un paseo supervisado. A menudo, los guardias solían ingresar a las barracas y hacer inspecciones sorpresa, confiscando y destrozando lo que consideraban peligroso para el orden impuesto del tercer reich. Como medida de precaución, los presos políticos comenzaron a mantener una guardia en la entrada de la barraca para avisar el sorpresivo ingreso de los soldados. Esta práctica se volvió común, y llevó a los presos a la inevitable comparación con una practica muy antigua que sorpresivamente conocían algunos de los integrantes de la barraca numero 6. La práctica del Tayler (retejador) o Guarda templo de la Logia. Es así como algunos de los miembros de la barraca poco a poco se dieron cuenta que varios de ellos Hermanos Masones.
En la barraca Numero 6, había también sacerdotes que deseaban efectuar una pequeña celebración religiosa sin la interrupción de los guardias. Debido a esto, los masones cuidaban de las puertas de la barraca mientras se celebraba su “Misa”, y los sacerdotes cuidaban las puertas mientras los Masones se reunían para realizar sus discusiones de grupo, las cuales día a día comenzaban a tener mas forma de “Tenida”.
Hasta ese momento, tan solo eran cuatro los Masones había en la barraca. Pero luego, entre Octubre y Noviembre de 1943, tres miembros mas de la fraternidad llegaron a las puertas del infierno, y por fortuna el Gran Arquitecto los unió con sus Hermanos para compartir el mismo techo. Ellos, sabiendo que con 7 Maestros Masones se puede constituir una Logia, y contando a su vez, con la fortuna de que uno de ellos tenía la experiencia de haber sido Gran Secretario del Oriente de Bélgica, tuvieron la intrépida idea de formar una nueva Logia en el seno del campo de concentración. A esta se la llamó “Querida Libertad” (Liberté Chérie).
Es así, como luego de una humilde pero bella ceremonia llevada a cabo el 28 de Noviembre de 1943, se levantaron columnas de la flamante y nueva Logia en el seno del terror, la intolerancia y la desigualdad. Una pequeña llama de luz alumbró por fin en el corazón de los Hombres que se hallaban en la penumbrosa y angustiante oscuridad del odio.
Ese día fue elegido como Venerable Maestro al Juez Paul Hanson en base a su experiencia y cualidades de líder como Juez justo y honrado. Improvisaron el mobiliario, paramentos y herramientas para la ceremonia, pero hubo un problema: el cuadro de dibujos. Ninguno de los oficiales era lo suficientemente hábil para realizar la tarea, por lo que los miembros de la logia “Querida Libertad” tomaron la decisión una noche de aproximarse discretamente a la barraca vecina, para solicitarle al artista cautivo Van Horen que realice los cuadros necesarios, explicándole tan solo como debían ser los dibujos sin mencionar el significado simbólico de los mismos. Una vez en su poder, los Masones llevaron a cabo su primera Tenida, cumpliendo con la protocolar instalación de oficiales y circulando la palabra en temas filosóficos y simbólicos, entre ellos, el futuro de Bélgica luego de la guerra, el rol de la mujer en la fraternidad y un interesante debate sobre el simbolismo del Gran Arquitecto del Universo.
A los pocos meses, en febrero del 44, otro miembro de la fraternidad se une a la barraca número 6, y unos días después se logra realizar la primera “Iniciación Masónica”. Esta fue realizada a un miembro de la resistencia Belga llamado Fernard Erauw y fue llevada a cabo el 20 de Febrero de dicho año. Uno de los miembros dejó testimonio de este evento:
“Hoy participé activamente en una ceremonia que, aunque haya sido simple y clandestina, consistió en tomar al profano Ferand Erauw, el cual había sido propuesto para unirse a los fundadores y que había sido aprobado en la propuesta. Esta ceremonia, en la que en el secreto la comunidad de sacerdotes ayudó a celebrar a cambio de ayuda en sus plegarias, se levó a cabo alrededor de una mesa siguiendo una versión simplificada del ritual. Los componentes individuales fueron explicados al recién llegado y comenzó su trabajo en la Logia.”
Cuando la luz masónica en la oscuridad comenzaba a brillar cada vez con mas fuerza y vigor, en Mayo de 1944, el campo Esterwagen es cerrado permanentemente y los prisioneros, diseminados y esparcidos en otros campos de concentración. La Logia “Querida Liberad” dejó de existir. Pero antes de la separación, los miembros de forma discreta y disimulada, tomaron una pequeña lata de metal oxidado e introdujeron la carta patente manuscrita y el cuadro de dibujos realizado por el artista de la barraca vecina. Es así como en una de las caminatas permitidas, burlaron a los guardias y enterraron la pequeña lata que contiene esta fascinante historia, cercano a las raíces de un árbol que se hallaba a unos escasos metros de la barraca donde se llevaron a cabo estas tenidas en secreto. La lata, como una suerte maquina del tiempo, nos recuerda la resiliencia de los masones incluso ante las situaciones mas críticas e inhumanas que podamos vivir.
Luego de la guerra, los únicos dos miembros vivos de la logia fueron Fernard Eraw y Luc Somerhausen, los cuales hicieron un doloroso regreso a Esterwagen para desenterrar su historia y reencontrase con sus preciados tesoros del olvido. Pero al llegar, observaron que los árboles habían sido talados, y el campo del terror desmantelado, dejando tan solo un penoso recuerdo en sus mentes de lo que fue ese sitio de angustia y dolor. La lata nunca fue encontrada, y historia quedó enterrada para siempre en suelo alemán, hasta que algún día el G.:A.:D.:U.: nos guíe para encontrar esa pequeña parte de nuestra historia masónica que nos muestra el amor que nosotros los masones le tenemos al trabajo ancestral que heredamos de nuestra orden.
Debido a la falta de registros, la logia nunca tuvo número y no fue legitimada hasta el año 1987, donde luego de extensos debates, se acordó y aceptó su legitimidad. En esta instancia se le trató de asignar un número que se corresponda con la época del levantamiento de columnas, y debido a esto, se la trató de localizar entre las logias número 29 y 30. Pero desafortunadamente estos números habían sido ya utilizados, por lo que se optó por la asignarle el número 29 Bis.
En estas nefastas épocas hubo 2 logias más que nacieron en campos de concentración por lo que pude investigar. Estas fueron llamadas: L'Obstinée (La Obstinada) la cual también recibió su numeración, y Les frères captifs d'Allach (Los hermanos cautivos de Allach).
Fernard Erauw, el único indicado en la logia, falleció en 1997 a los 83 años y dejó escrito:
“Ellos hicieron lo que debían;
ellos estaban furiosos por la inequidad que era la captividad;
ellos levantaron sus voces con fortaleza para destruir el régimen del mal;
y actuaron tratando de hacer el bien, trabajando por la felicidad de la humanidad”
QQ.:HH.: El legado de la Logia “Querida Libertad” no es saber como estos masones murieron, sino como vivieron. En las mas oscuras circunstancias, ellos pusieron su fe en que la bondad puede realmente contra el mal, el trabajo moral puede contra el despotismo y la tiranía. Nuestro trabajo masónico en la barraca, en la cuarentena, en la centena, en donde sea, hinca un diente en el universo y abre nuestras mentes a infinitas posibilidades. Somos el pasado de la futura masonería, dejemos nuestra huella y portemos con orgullo nuestro estandarte siendo libres, iguales y fraternos con nuestro prójimo por el resto de los tiempos, sin importar en las condiciones que nos toque hacer nuestra labor masónica.
El contenido de este artículo expresa la opinión del autor y no representa el pensamiento o posición de la Masonería como institución.