Pensamientos y Reflexiones

El librepensador del Pálido Punto Azul

No recuerdo cuando fue la primera vez miré al cielo y me fasciné por el, quizás fue cuando contemplé lo bello del día y me pregunté: ¿Por que ha de ser el cielo de ese color tan bello? ¿Por que no se lo concibió como un tenue escarlata, un pálido amarillo o un fuerte violáceo? O quizás fue cuando de pequeño contemplé por primera vez la noche y me maravillé con sus misterios: sus estrellas, sus constelaciones, sus nebulosas y cúmulos, con toda la magia que trae tan solo pensar en el cosmos. A veces pienso que quizás la primera vez que me fasciné por él fue cuando un tiempo después comencé a tener curiosidad por el todo y me hice una de las grandes preguntas ¿Estamos realmente solos en esta vasta inmensidad? Lo que sí recuerdo es cuando comencé a fascinarme por la historia, en las mitologías y leyendas y fue entonces cuando me llevé la gran sorpresa al saber que la historia del universo es también la historia de todos nosotros, ya que somos polvo de estrellas.

Nuestra amada tierra nos ha dado muchos científicos, muchos de ellos grandes mentes que han cambiado todo; Nuestra manera de entender las cosas, nuestra perspectiva y nuestras ilusiones. Pero dentro de la larga lista, hubo uno en particular que no se quedo solo con investigar y escribir teorías, sino que también se esforzó por enseñar, por predicar su mensaje de esperanza y por tratar de encender esa llama que habita en nuestras almas, se esforzó por motivarnos a lo que nos hace movernos hacia adelante, involucrándonos en nuestro porvenir, nutriendo nuestra curiosidad, nuestras ganas de hacer e investigar. Así como decía Benjamin Franklin: "Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo" este hombre me involucró y me llevo a investigar, a buscar y aprender, a cuestionar todo, a contemplar el pasado y a tratar de entender el presente, al mirar hacia el cielo e imaginarme un futuro. El Hombre de quien hablo nació en los Estados Unidos en la década del 30 y su nombre fue Carl Sagan, científico, educador, librepensador y progresista incansable que envió los primeros símbolos y sonidos humanos hacia lo profundo del cosmos. Sagan, no se quedó entre los herméticos muros de la comunidad científica sino que fue un científico que salió al mundo a predicar su mensaje: "Somos una raza inquieta y con gran potencial, hagamos algo con nuestras virtudes y rompamos las barreas de la mediocridad, los fanatismos y los dogmas, investiguemos, formémonos, averigüemos y conozcámonos a nosotros mismos, a nuestra historia, a nuestros mitos y solo así formaremos nuestro futuro”. ¿Cómo poder ignorar tal mensaje? ¿Cómo pasar por alto que nos digan que somos nosotros los que podemos y que tenemos el potencial para esto?

El fanatismo ha llevado a la humanidad a experimentar sufrimientos sin igual. La ciencia y el fanatismo nunca se han llevado de la mano. En el libro “El mundo y sus demonios” Sagan menciona: “Siempre que afloran los prejuicios étnicos o nacionales, en tiempos de escasez, cuando se desafía el autoestima o vigor nacional, cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea. Tiembla su pequeña fuente de luz. Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse” Esta frase barroca y quizás a la primera escucha un poco fatalista nos habla del fanatismo en su esencia, y esta ha sido mi primer acercamiento con este concepto antes de conocer la masonería. Con ella aprendí que el fanatismo se basa en la poca tolerancia como por ejemplo la que tuvo la iglesia católica en la santa inquisición que llevó lamentablemente a muchos científicos a la muerte y a otros a la triste persecución como a Nicolas Copérnico, Kepler, Descartes y muchos mas. Es la tolerancia, el libre pensamiento y las ganas de evolucionar las que llevan al ser humano a un estado de crecimiento. Sagan, siempre cultivó al ser humano desde el pensamiento, y eso no es casualidad ya que es este el que nos cambió de ser simples primates a ser seres mas evolucionados para que podemos discernir, aprender, construir, contemplar e investigar. Siempre lo vi como un librepensador que fomenta mis ganas de investigar y seguir aprendiendo, de hacerle culto al conocimiento, de no cerrarme en una idea y de aceptar las distintas realidades que uno puede encontrar. Fue sin duda sus enseñanzas y su optimismo por la raza humana que me llevó a entrar a la orden sabiendo que con trabajo y dedicación todos podemos construir un futuro mejor.

El Dr Sagan nos enseña que las simples preguntas que a veces hacen los niños como ¿Porqué el cielo es azul? o ¿Porqué la luna es redonda?, NO son preguntas triviales o tontas y a pesar de ello reciben respuestas de los adultos del tipo: ¿Y como quieres que sea? ¡Cuadrada! ó ¿Qué pretendes? ¡Que el cielo sea violeta! Sin embargo, la complejidad de estas preguntas muchas veces superan ampliamente a los conocimientos de los adultos, que quizás alentando a sus pequeños a hallar estas respuestas pueden ayudar a florecer a un posible Isaac Newton, Michael Faraday o Carl Friedrich Gauss.

Recuerdo de niño haber visto por primera vez "Cosmos" y preguntarme: ¿Acaso este documental fue hecho especialmente para mi? No podía creer lo que mis ojos contemplaban y con la claridad que se me explicaba las bases del cosmos, del universo con sus infinitos espacios, sus galaxias, sus lunas y planetas, la inmensidad del todo estaba hecha imagen. No podía evitar maravillarme al comprender que allí en solo una pequeña y minúscula porción de ese vasto y profundo espacio, habita nuestra diminuta y amada tierra, con sus verdes bosques, altas montañas y profundas aguas, con nuestra historia, nuestros mitos y héroes, nuestros antepasados y nosotros: habitantes de una única nación, creada sin fronteras para que la habitemos todos los seres que vivimos en ella. Es entonces, cuando uno contempla la inmensidad del cosmos y cuando uno no puede evitar preguntarse ¿Cuánto poder tiene realmente el hombre? ¿Cuan ínfimo es su poder ante la inmensidad del cosmos? O quizás también preguntarse ¿Cuánto es la vida del hombre en la historia del universo? Como verán, "Cosmos" sintetiza la humildad y comprensión de la insignificancia humana que la cosmología nos aporta como enseñanza. No solo habla del cosmos, astronomía y astronáutica, sino que deja un mensaje conmovedor y humano, nos brinda esperanza y nos mueve hacia adelante, nos enseña que la ciencia es mucho más que un simple conjunto de conocimientos: sino que también una manera de pensar.

El contenido de este artículo expresa la opinión del autor y no representa el pensamiento o posición de la Masonería como institución.